Evo inauguró el barrio Whipala, compuesto por una galería de arte de 14 murales

(YIRA!).- Esta semana, en El Alto, cercana a La Paz (Bolivia), se inauguró un barrio de más de 330 viviendas sociales con una galería de arte a cielo abierto, plasmado en los siete edificios que la componen. Son 14 murales diseñados por Roberto Mamani Mamani, en el condominio Wiphala de Villa Mercedario.

El artista boliviano, de formación autodidacta, cedió los derechos de autor al Gobierno. Su propuesta consistió en conceptos andinos de la cultura aymara, plasmado con colores vivos.

El artista boliviano, Roberto Mamani Mamani.

El artista boliviano, Roberto Mamani Mamani.

Para realizar el trabajo, siete artistas participaron como jefes de obra: Neddy Fernando Pacheco, Manuel Nogales, Leonel Jurado, Gustavo Quispe, William Luma, Guillermo Cartagena y Wilson Sambrana.

La maqueta del proyecto.

La maqueta del proyecto.

Entre los ayudantes participaron jóvenes estudiantes de colegios y bachilleres de arte. Todos fueron capacitados en pintura para la realización de los murales.

Cabe destacar que el condominio, de siete bloques con 12 pisos cuenta con parqueos y áreas comunes.

“Esos edificios son un emblema alteño y una obra de arte”, destacó el Vicepresidente, Álvaro García Linera.

Por su parte, el presidente Evo Morales, señaló que, además de beneficiar a los habitantes de El Alto que no tienen vivienda propia, el proyecto se convertirá en una “atracción turística” en Bolivia. (YIRA!)

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Paredes del mundo: La “ciudad graffiti” en Pachuca

Por Walter Amori

(YIRA!) La organización Germen Nuevo Muralismo Mexicano, promotora del nuevo muralismo en ese país, pintó un mural gigante de 20 mil metros, en Pachuca, con la fachada de 209 casas del barrio de Palmitas.

Esta propuesta surgió inicialmente del gobierno local con la idea de rehabilitar el barrio de Palmitas, cuyas casas eran en su mayoría en color cemento o ladrillo y en donde la violencia juvenil y delincuencia eran grandes problemáticas para la población.

La tarea artística vinculada a la participación de la comunidad produjo un gran impacto en los habitantes del lugar y se logró no sólo cambiar el aspecto del lugar, sino también alcanzar avances en la lucha contra la violencia entre los jóvenes.

La iniciativa que se desarrolló en ese distrito mexicano ha tenido uno de los resultados que más fácilmente pueden ser comprobados en distintas partes de nuestro país y el mundo. A la vez que se embellece el lugar, las obras de muralistas y graffiteros generan que la ciudadanía respete esos trabajos y las paredes no sean dañadas con pintadas, afiches o pegatinas.

Pero además de esto, desde el gobierno de Pachuca se entendió que esta era una forma de abrir espacios de expresión a los jóvenes sin sancionarlos por realizar sus obras.

Por su parte, el grupo de artistas interviniente considera al arte urbano como una forma alternativa de comunicación. “Trabajamos re-funcionalizando espacios públicos, impulsando una nueva forma de hacer muralismo que aporte a la regeneración de nuestro desgastado tejido social a través de la construcción y reinterpretación de la identidad del ciudadano actual, fortaleciendo nuestra historia y practicas socioculturales”, destacan en su perfil de facebook.

Otro de los puntos principales es la relevancia de lo colectivo sobre lo individual, para estos artistas es vital la participación activa de los jóvenes y la comunidad en general en cada trabajo que realizan.

Bajo esta filosofía hoy puede apreciarse en Pachuca una verdadera ciudad graffiti, la ciudad intervenida por muralistas y graffiteros más grande de México y una experiencia cultural alternativa y poco convencional en el mundo (YIRA!).

Paredes del mundo: Los abuelos graffiteros de Lisboa

Por Walter Amori

(YIRA!) Dentro de los estereotipos (estigmatizantes) que a menudo se reproducen en los medios de comunicación, se suele asociar a los graffitis con el vandalismo por parte de grupos de jóvenes y adolescentes.

Con la idea de romper esta lógica y acercar a los ancianos al mundo joven, la organización sin fines de lucro LATA 65 comenzó en noviembre de 2012, en Lisboa, con un taller de arte urbano para ancianos.

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La propuesta, que por su característica innovadora ha sido reconocida en diferentes partes del mundo, incluye el aprendizaje de la historia del arte en la calle, para que luego los distintos abuelos realicen sus propias plantillas y puedan salir a pintar por paredes libres o deterioradas de la ciudad.

Según detalla la organización en sus redes sociales, su meta es conectar a las antiguas y nuevas generaciones a través del arte y demostrar que el envejecimiento activo y la solidaridad entre las diferentes generaciones cobran cada días más sentido. (YIRA!)